martes, 26 de julio de 2011

'BLACKTHORN', EL WESTERN DE MATEO GIL

El verano no deja espacio para la novedad en la cartelera cinematográfica. Al contrario, las pantallas las ocupan los típicos 'blockbusters' estivales, las comedias burbujeantes y filmes de acción rebosantes de testosterona. Por esa razón sorprende la presencia de una película tan sugerente y diferente como 'Blackthorn', un western que huele a clásico y que lleva la firma de Mateo Gil, mano derecha durante tanto tiempo de Alejandro Amenábar (coguionista de todas sus películas excepto ‘Los otros’) y que desde el thriller 'Nadie conoce a nadie' (1999) andaba alejado de las tareas de dirección. Gil sorprende positivamente con 'Blackthorn', tocando un género, el western, muy poco frecuentado ya no en España, sino en Europa. Lo hace con una historia seca y sin concesiones rodada en Bolivia y que deja una interpretación soberbia, la del actor norteamericano Sam Shepard, en esta ocasión secundado por un clásico del tándem Amenábar-Gil como es Eduardo Noriega.